DE TURISMO POR SUDAFRICA - INFORMACION

Ocupa el uno por ciento de la superficie del planeta, y en ella lo tiene casi todo: desde la misma intensidad de la naturaleza virgen hasta el más luminoso despliegue urbano. Marcas de todas partes del mundo y todas las geografías se dieron en reunir en un solo sitio. La puerta al continente negro depara en sus rutas y rincones una sorpresa inusitada en la que la diversidad de culturas vive al ritmo de un paisaje bendecido por la riqueza natural. Alguien dijo, alguna vez, que "la inmensidad de Africa y sus maravillas están dentro de nosotros mismos". Hoy el mito cede su lugar a la hazaña de descubrir Sudáfrica.


Digamos la verdad: existen ciertos destinos que a un costado de su espectacularidad y sus aureolas de fama son en alguna de sus acepciones "predecibles". Vimos de ellos cientos de miles de fotografías, y en su nombre se escribieron compendios como para llenar la Biblioteca de Alejandría. Cuando por fin estamos frente a ellos nos deslumbramos confirmando que no nos mintieron. ¿Se deja comprender el concepto? OK, entonces olvídelo para lo que sigue. Porque Sudáfrica no es predecible. Más: es cabalmente lo opuesto de lo predecible.

Imagine un puzzle cuyas piezas son diametralmente opuestas o –mejor– un genial compendio de fragmentos llegados desde los cinco continentes. Porque Sudáfrica se sitúa en África (obvio) pero no es exactamente aquella África que siempre se muestra y adorna con mitos. Conserva algo de Europa, copia a los Estados Unidos, no oculta su influencia asiática, incluye geografías australianas, por latitud se parece a Latinoamérica, y... queda en África.

Dada su gran diversidad, los contrastes de Sudáfrica se perciben inmediatamente en la desconcertante mezcla de culturas e idiomas (inglés y afrikaans, más nueve dialectos). Y la variedad también esta pintada en el país por el carácter de las ciudades y la naturaleza misma de la tierra: modernísima Johanesburgo, portuaria Durban, frondosa Mpumalanga, animada Ruta Jardín y sus pueblos costeros, cosmopolita Cape Town.
Una descripción empírica hablaría de un millón de escaques de un metro cuadrado que en el centro son meseta; hacia el Oeste cordillera Great Escarpment; y ciñiendo todo un estrecho cinturón costero mojado de un lado por el Atlántico, del otro por el Índico. En suma: un paisaje en lo global bien quebrado, disímil y definitivamente magnífico. Y si de la ya célebre vida natural hablamos, vale mencionar que en total existen en Sudáfrica 17 parques nacionales y unas 500 reservas regionales más pequeñas, algunas de las cuales han sido creadas para proteger especies animales, conservar reinos vegetales únicos o subrayar el carácter distintivo de algunas regiones

Para dar un apretadísimo pantallazo histórico que arroje algo de luz sobre el pasado de esta nación, basta con decir que si bien los navegantes portugueses fueron los primeros audaces en viajar hacia la zona allá por el 1400, fueron los holandeses quienes inicialmente clavaron bandera en el extremo meridional de África. Y como hacia finales del XVIII el poder de los Países Bajos estaba en declive, los británicos se hicieron cargo de El Cabo y gobernaron la colonia por el resto del siglo XIX, durante el cual proliferaron los asentamientos blancos por toda la región sudafricana. El relato continúa con un encadenamiento de guerras –entre bóers y británicos y de ambos con las tribus– con algunos hitos memorables. Como la llegada al poder del rey zulú Shaka, cuyo ejército emprendió una sangrienta guerra de conquista; o como el descubrimiento de los fabulosos campos de diamante Kimberley y el yacimiento de oro en Witwatersrand, hechos que destruyeron la mínima posibilidad de paz entre bóers y británicos. Hasta que en 1910 unos y otros se unieron para convertirse en la Unión de Sudáfrica, en un pacto en el que la población negra no tuvo ni voz ni voto. Siguieron años de profundos cambios sociales y una creciente división racial hasta que en los noventas Mandela se convirtió en el arquitecto de la nueva Sudáfrica, cimentando lo más parecido a un final feliz para esta historia y un principio prometedor para una nueva etapa, esta vez –y hasta hoy– sin apartheid.
¿Cómo es actualmente Sudáfrica? El país luce un curioso mix entre la sofisticación del primer mundo y la pobreza del subdesarrollo. Inmensos recursos naturales y una excelente infraestructura para el primer ítem, la consabida inequidad en cuanto al segundo.

Su gente es particularmente amable, respetuosa, quizás algo tímida. ¿Vestigios de la antigua cultura africana? Puede ser, en algunas estéticas arquitectónicas, en ciertos atuendos y conceptos más bien abstractos como el folclore, las ceremonias, los tabú y la religión; aunque la mayoría de los ritos más vistosos no son más que atractivos turísticos.

Desayunados ya sobre lo que había que saber, podremos ora emprender el viaje. El trayecto tomará Johanesburgo como base y puerta para luego trazar una flecha hacia Mpumalanga y desde allí por carretera al Kruger y finalizar –de nuevo vía Johanes– en Ciudad del Cabo y alrededores.
Aclaración pertinaz: como casi todo, un viaje es una elección. Éste es un recorrido posible, de ninguna forma el único. Existen muchísmimos otros sirviendo siempre a los intereses del viajero, desde relax y lujo hasta deporte y safari. Como para dejar a todos los estómagos contentos y satisfechos, desde aquí cocinamos y servimos un bocado de cada plato. Por lo demás, el menú completo está a su disposición... del otro lado del océano.

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