MIEDO AL DOLOR Y A LA DECEPCION, TEMORES HUMANOS

Volvemos de nuevos con los temores del ser humano. Hace dos días analizamos el miedo a lo desconocido y a la pérdida de libertad, y hoy nos vamos a ocupar de 2 temores que están presentes en nosotros a lo largo de toda nuestra vida. El dolor nace con nosotros, al nacer, y suele acompañarnos en la muerte, al perecer. El miedo a la decepción es algo que sentimos desde que tenemos consciencia, y lo seguiremos sintiendo, pues los éxitos en nuestra vida siempre irán acompañados de fracasos, seamos más o menos talentosos o inteligentes.

Miedo al Dolor
Dado que la intensidad del dolor físico es un sentimiento puramente subjetivo (percibido de forma diferente por cada individuo), es muy difícil hacer generalizaciones de lo que causa el dolor a las personas. Pero está claro que el dolor físico puede ser descrito como una sensación desagradable, generalmente causada por daño a una cierta parte del cuerpo.
Aparte de algunas excepciones, la mayoría de nosotros somos reacios al dolor físico, y esto puede observarse en el hecho de que hay una gran cantidad de medicamentos relacionados con el alivio del dolor, con diferentes niveles de fuerza y relacionados con diferentes tipos de dolor. El rechazo al dolor es causado porque asociamos dolor físico con enfermedad y mala salud, en general. Este miedo puede estar vinculado con el miedo de perder la libertad, como en el caso de personas que sufren de dolor crónico y suele ver su libertad física limitada porque quieren evitar las acciones que provocan o aumentan la sensación de dolor, y no pueden. Seamos realistas, el dolor es no una buena sensación (aunque, como se indicó antes, algunas personas creen lo contrario), y como animales, tendemos a mantenernos lejos de aquello que nos causa dolor, ya que es uno de los elementos clave en el instinto de supervivencia, así como la forma en que nuestro cerebro nos dice que hay algo malo con cierta parte de nuestro cuerpo o que la acción que estamos haciendo está causando un efecto negativo sobre él. En este caso el dolor en sí mismo no es malo, pero es una manera de hacernos saber que tenemos que dejar de hacer lo que estamos haciendo para evitar más daños a nuestro cuerpo.

Miedo a la Decepción
Este miedo es algo difícil de explicar, ya que hay dos diferentes temores relacionados con la decepción: miedo a decepcionar a otros y miedo de sufrir decepción contigo mismo.
Todos, como niños, hemos vivido esa horrible experiencia en la que hicimos algo mal o nos habíamos portado mal y estábamos esperando un castigo o por lo menos una charla de nuestros padres. Pero, en su lugar, tenemos la desagradable visión de nuestros padres mirándonos con tristeza en sus ojos y diciendo: "Me has decepcionado". Esa frase tenía mucha más fuerza que cualquier otra sanción.
El temor a la decepción es parte de la razón, evitar lo desconocido, la decepción es ese sentimiento de insatisfacción cuando nuestras expectativas no coinciden con lo que sucedió realmente. Es obvio que hacemos nuestro mejor esfuerzo para evitarla, y, como el dolor, la decepción es un sentimiento negativo que a veces es seguido de pesar, en el que una persona se pregunta si sus decisiones contribuyeron al resultado. "Si hubiera hecho las cosas de manera diferente, ¿habría habido una diferencia en el resultado?".

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