STANLEY MILGRAM, EXPERIMENTO DE LA OBEDIENCIA

Stanley Milgram (1933-1984) fue un psicólogo de la Universidad de Yale. Quizás su experimento mas famoso, y el que le llevó a la fama, fue el que llevó a cabo en base al ahorcamiento de Adolf Eichmann, importante general alemán a las órdenes de Hitler, y gran culpable de los asesinatos en masa judíos. Milgram se preguntaba cómo era posible que una persona normal como Eichmann, que no tenía un especial odio hacia los judíos y que no sufría ninguna enfermedad mental, hubiera podido formar parte activa en el Holocausto, solo por el hecho de haber recibido órdenes.
Milgram pensó en un experimento en el que pudiese comprobar hasta que punto el poder puede tener en sumisión a una persona. Para ello, puso anuncios en los periódicos locales buscando voluntarios para un experimento de atención.
A cada uno de estos, se les citaba junto a otra persona que se hacía pasar por el segundo sujeto del experimento, cuando en realidad era un actor. La explicación del experimento que se le daba al voluntario engañado era completamente equivocada: le decían que iban a comprobar si los castigos físicos podían producir mejoras en la memoria. A continuación, por medio de un amaño, siempre le tocaba al voluntario engañado el papel de "profesor" en el experimento, mientras que al actor, siempre le tocaba el de "alumno". Al “alumno” se le ataba en una silla de control eléctrica conectada a un panel de control que comunicaba con la mesa del “maestro”. Antes de empezar el experimento, a ambos se les daba una pequeña descarga de 45 voltios para que el “maestro” sintiese el dolor que podría llegar a producir al “alumno" y fuese consciente de ello.
A continuación empezaba el experimento en sí: el “alumno” intentaba memorizar y responder 30 pares de palabras que el “maestro” le había recitado. Si el “alumno” fallaba iría recibiendo del “maestro” descargas eléctricas cada vez más intensas. Sin embargo, como resulta evidente, el “maestro” desconocía que las descargas que recibía el "alumno" (actor) no eran reales: el actor las simulaba poniendo cada vez más énfasis en el dolor que ficticiamente sufría y suplicando parar el experimento, haciendo que realmente pareciese real. Por norma general a partir de los 300 voltios (ficticios) el “alumno” simulaba principio de entrada en coma.
El “maestro” podía parar el experimento en cualquier momento, simplemente negándose a llevarlo a cabo, pero si declaraba su preocupación por el “alumno” Milgram le ordenaría hasta en cuatro ocasiones que continuara. Si tras la cuarta orden de Milgram el “maestro” se negaba a continuar el experimento concluiría. Si no se negaba a parar se administraban tres descargas consecutivas de 450 voltios al “alumno” y el experimento finalizaba.
Antes de llevarlo a cabo, Milgram y su equipo habían pronosticado que el porcentaje de voluntarios que superarían la aplicación de 300 voltios sería en torno al 16%, pero los resultados del experimento no pudieron ser más escalofriantes: el 65% de los “maestros” (26 de 40 maestros que llevaron a cabo el experimento) llegaron a aplicar las descargas de 450 voltios, aunque declarararon sentirse “incómodos” al hacerlo. En estos 26 casos todos llegaron a dudar en algún momento pero ninguno llegó a negarse del todo a continuar antes de llegar a los 300 voltios. La mayoría de los que llegaron hasta el punto final del experimento ni siquieran se preocuparon después por la salud del “alumno”.
Se debatió mucho acerca de la moralidad del experimento, si bien hay que añadir que de los 40 voluntarios el 84% de ellos afirmó haberse sentido muy contento de participar en el experimento, una vez conocieron la verdad. Las dos posibles teorías que Milgram dedujo como explicaciones a los resultados fueron la del conformismo y la de cosificación. En el 100% de los casos cuando los "maestros" se enteraban de que el "alumno" no recibía realmente las descargas, afirmaban sentirse muy aliviados por saberlo. Cabe añadir, que a lo largo de los años se han realizado variantes y experimentos similares, siendo los resultados muy parecidos. Lo han llegado a realizar con mujeres, o variando el nombre de la organización encargada del experimento, siempre con resultados igualmente alarmantes.

A continuación os dejo un vídeo (2 partes) de una película que retrata muy bien la naturaleza del experimento. Con subtítulos en español:

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